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Hay pocos autores tan esenciales para captar la magia del relato como
Julio Cortázar.
En esta ocasión me detengo a leer tres cuentos arquetípicos para
comprender el concepto de relato circular: “Continuidad de los parques”; “La
noche boca arriba” y “Axolotl”.
Todos ellos reunidos en su libro ” Final del juego” (1966).
El Primer cuento ofrece al lector una trama sencilla: un lector lee una
novela que trata sobre la resolución, a través del planeo de
un crimen, de un triángulo amoroso. La trama de la novela se va
apoderando de su lector, como metafóricamente podemos incurrir en
dejarnos llevar por la lectura, pero también en el sentido literal del
término: la trama se apodera del lector, lo incluye, lo fagocita como a
un personaje más, nada menos que el cuerpo al que “era necesario
destruir”. El lector se convierte en la víctima de su lectura. En algún
momento del relato ambas ficciones se mezclan, los planos de acción se
convierten en uno solo y nosotros, lectores ingenuos debemos recrear,
releer, para descubrir aquellos indicios que en una primera lectura
fueran dejados de lado. Posteriormente, este relato nos hace recapacitar
acerca de nuestro papel como lectores: la idea que prevalece en cuanto
al concepto de lectura es
que no somos ajenos a las ficciones que nos atraen, que como el lector
de “Continuidad de los parques”, gozamos “ del placer casi
perverso de ir(nos) desgajando línea a línea”.
“Axolotl”, el segundo de los relatos seleccionados, comienza de esta
manera: “Hubo un tiempo en que yo pensaba mucho en los axolotl. Iba a
verlos al acuario del Jardín des Plantes y me quedaba horas mirándolos,
observando su inmovilidad, sus oscuros movimientos. Ahora soy un
axolotl.”
Esta afirmación tan particular nos hace recorrer el relato con cierta
curiosidad, cierta obsesión y hasta cierto descrédito. Vale recalcar
que el axolotl es una especie animal entre pez y batracio. El narrador
se interesa por observar
dichos seres, que le advierten con
sus ojos “ de la presencia de una vida diferente, de otra
manera de mirar”. La mirada de lo diferente hace descubrir al narrador
un mundo deseado, tanto, que se convierte en propio. El pase entre vida
de hombre a vida de Axolotl se produce “sin transición, sin
sorpresa”. El verse a sí mismo con la mirada del otro, del diverso,
nos introduce nuevamente en ese círculo que podría generar infinidad
de lecturas. Podría invertirse la fórmula: ¿el narrador podría
llegar a ser el pez, transformado en hombre? Y la historia continúa
eterna, circular; la posibilidad de lectura se multiplica. Desde la
soledad de esos seres en el acuario, se consuela pensando que acaso
el ser convertido en otro, va a escribir un cuento acerca de los
axolotl. Y la historia vuelve a comenzar...
El tercer y último cuento de este corpus, “La noche boca arriba”
transcurre en dos planos diferentes, dos historias entrecruzadas. Ambas
comparten un mismo narrador omnisciente. La primera historia sucede en
una época actual: un joven va en su motocicleta y sufre un accidente,
por lo que es hospitalizado; la otra historia, la aparentemente soñada
por el primer personaje, transcurre en la ceremonia de sacrificio de una
tribu azteca, que se dedica a la cacería humana. El
personaje central, tanto para el sacrificio como para ser ofrendado a los
dioses, permanece boca arriba.
Ambos planos se van mezclando, entrecruzando y lo que al principio era
tomado como la historia soñada (la del sacrificio), aparece cada vez
con más nitidez y más extensión como la historia original. El espacio
del “sueño” le va ganando al primer espacio ficcional, lo va
invadiendo hasta dominar y convertirse en preponderante.
El efecto lector que este relato provoca es la necesidad de
relectura y la mirada, nuevamente, desde el punto de vista del
otro. El ser soñado se convierte en el que sueña y la realidad
representada es una ficción más que se nos pone en duda a cada
instante.
Síntesis biográfica de Julio Cortázar
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Nace en Bruselas accidentalmente en 1914.
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Es uno de los escritores argentinos más
importantes de todos los tiempos.
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Realizó estudios de Letras, fue maestro y trabajó
como docente en varias ciudades del interior de nuestro país.
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En 1951 fija su residencia definitiva en París,
desarrollando desde allí una obra literaria única dentro de la
lengua castellana.
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Su novela “Rayuela” (1963) conmocionó el
panorama cultural de su tiempo y marcó un hito dentro de la
narrativa contemporánea.
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Muere en París en 1984.
Algunas de sus obras más
importantes: Bestiario (1951); Final del juego (1956); Las armas
secretas (1959); Los premios (1960); Historias de cronopios y de famas
(1962); Libro de Manuel (1973); Todos los fuegos el fuego (1966);
Octaedro (1973); entre otras.
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