Nació
en San Fernando, Provincia de Buenos Aires, el 1º de Octubre de 1947.
Entre 1972 y 1983 concurre al Taller de Dibujo de la Asociación Estímulo
de Bellas Artes, habiendo tenido como profesores a Rubén Locaso,
Salvador Benjuya y Carlos Fels. Actualmente asiste al Taller de
Escenografía del Teatro Colón con los profesores Gerardo
Pietrapertosa y Jorge Rulio. En 1997, 1999 y 2001 es invitado al
Premio Trabucco de Dibujo de la Academia Nacional de Bellas Artes. |
“EL
DR. CURETA ESTARIA CHOCHO CON ESTE MODELO DE SALUD” El
humorista Meiji, autor de la celebre historieta La clínica del Dr. Cureta, es además médico y ejerció la pediatría
entre 1973 y 1987. Tiene ahora 50 años, y durante años ha podido
congeniar sus tres pasiones: el humor, el dibujo y la medicina. En diálogo
con Mundo Hospitalario habló de sus trabajos, de la salud actual, de
los falsos galenos y de la profesión médica. Hoy,
que la revista Humor no publica La
clínica del Dr. cureta su autor, el Dr. Jorge Meijide, mucho más
conocido como Meiji, siente que el personaje está presente en la
realidad. “Cureta estaría chocho con este modelo, ya en la última
etapa de la tira Cureta era funcionario. Con la mano de obra devaluada,
el hospital público atacado, la privatización de los servicios, los
remedios truchos, el éxito empresario como garantía para ser
funcionario, el dinero y el mercado como parámetros, Cureta estaría
contentísimo”. “Cada
historia de la Clínica del Dr. Cureta tiene atrás una investigación
sobre hechos y personajes reales -advierte de entrada Meiji, el padre de
la criatura- y por eso creo que dejó de ser una simple historieta para
convertirse en un verdadero espacio de salud. Tengo el orgullo de no
haber incluido jamás un dato erróneo o falso. Cada dato era chequeado
con sus verdaderos protagonistas, ya sea en el ámbito universitario, en
las guardias o con los sanitaristas especializados”. Meiji cuenta
(también con orgullo) que en las épocas más duras del país la
historieta generó un ámbito de confianza para sus colegas médicos; le
acercaban denuncias que luego formaban parte de los guiones de Cureta. Meiji
tiene publicados dos libros bajo el título “Meiji y los médicos” y
aún hoy se puede disfrutar su humor gráfico en publicaciones científicas
y gremiales. Confiesa que siente nostalgia de la profesión médica que
abandonó cuando se dio cuenta de que no podía compartir su tiempo con
su otra gran pasión: el dibujo. “Sin embargo -dice- tengo hermosos
recuerdos, amigos, maestros como el Dr. Kizlansky, que fue como un padre
para mí”. Claro
que en Cureta también convivían falsos galenos y hoy que el tema cobra
vigencia Meiji tiene para decir lo suyo. “En este país cualquiera
puede hacer cualquier cosa -sentencia-; si estás bien conectado, con
buenas relaciones, tenés buena presencia, buen lenguaje y aparentás
ser lo que no sos, acá nadie profundiza ni controla. Pero hay que tener
cuidado con la gente que dice que el título no sirve para nada. Es
verdad, y yo conocí a uno, que hay falsos médicos que saben mucho;
pero es necesaria una base de idoneidad mayor que en otras profesiones,
porque en medicina el riesgo es una vida humana. Hay que rescatar el
estudio en la Universidad. Es indispensable un conocimiento básico de
cada especialidad”. Y ya en terreno universitario Meiji opina sobre el
actual modelo de formación profesional: “me preocupa -señala- la
excesiva utilización de la palabra excelencia en los ámbitos académicos.
Me parece que está compitiendo con la palabra solidaridad. A mí me
gustaría saber si se está priorizando en la facultad la relación médico
paciente y el perfil social del médico que escucha, contiene, explica,
que para mí son el eje de la profesión.” “Y con el modelo pasa lo
mismo -se entusiasma Meiji-; se vende mucho el avión que te trae desde
la Bahamas a tu clínica de Buenos Aires, la moto que te hace los trámites,
las oficinas que atienden las 24 hs., la aparatología, la hotelería,
la cirugía estética mientras que la solidaridad, la atención primaria
y la relación médico-paciente están quedando a un lado”. Meiji
defiende a muerte al hospital público, aunque reconoce que no puede
estar ajeno a los tiempos que vivimos, “pero en emergencias como el
atentado a la AMIA o el propóleo, ¿quién dio respuesta? El hospital,
que es el único que da verdaderas soluciones a las necesidades de la
gente. Los privados sólo buscan la tajada. Para mí -se ilusiona- el
hospital tiene que convivir con los privados pero con una conducción
identificada con el hospital, con la camiseta del hospital público. No
como el actual Ministro. Esto requiere un cambio de mentalidad en los
funcionarios para que cuiden como oro los recursos del hospital. Con
eficiencia para que el hospital deje de ser el tacho de basura del
sector privado”. En
líneas generales Meiji se muestra preocupado por “este sistema que
cada día que pasa pierde contención social. En un futuro parece que el
que tenga dinero va a poder acceder y el que no tenga, no. Me preocupa
que algunas prepagas pertenezcan a grupos financieros que tienen otros
negocios. Me preocupa que esa gente pueda condicionar la salud a razones
económicas. Y justo en un país con serios problemas para controlar,
donde fallan seriamente los mecanismos de control”.
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