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Buenos Aires y su literatura

Diferentes propuestas de recorridos turísticos exploran la vida literaria de Buenos Aires. El principal protagonista es Jorge Luis Borges. Estas opciones permiten conocer la Ciudad desde una perspectiva diferente y más profunda


Los recorridos turísticos por la Ciudad de Buenos Aires se diversificaron en los últimos tiempos. De la mano del creciente número de visitantes que llegan desde el exterior (los números del turismo), surgieron propuestas alternativas dirigidas especialmente a los porteños para profundizar sobre aspectos culturales e históricos de la Ciudad: diferentes paseos permiten recorrer sitios en los que se desarrollaron momentos claves para la cultura, la literatura, el tango, las artesanías y hasta la gastronomía (www.eternauta.com - www.conozcabuenosaires.com.ar). Entre las variada oferta, se destacan recorridos vinculados a la literatura  

Borges, un símbolo de Buenos Aires

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) ofrece entre sus paseos biográficos, un recorrido que incluye 14 puntos relacionados con la vida de Borges.

Desde su casa natal en Tucumán 840 donde nació el 24 de agosto de 1899 pasando por su casa de la calle Serrano 2147, a la que el escritor dedicó su poema la Fundación mítica de Buenos Aires. Para concluir el recorrido en la Fundación Internacional Jorge Luis Borges en Anchorena 1660, que María Kodama fundó en 1988. En la web del GCBA (www.buenosaires.gov.ar) se accede a los días y horarios de este recorrido.

Al pie de la letra, guía literaria de Buenos Aires, de Álvaro Abós dedica una emotiva descripción a la casa de Borges de la Calle Maipú 994 (una de las paradas del circuito del GCBA). En el departamento B del sexto piso vivió el escritor durante 41 años (una placa lo recuerda): “Vestíbulo, living-comedor, un dormitorio, el que ocupó Leonor Acevedo viuda de Borges, su madre, hasta morir. El cuarto de Borges debió ser improvisado dividiendo el dormitorio principal con un tabique y Mario Vargas Llosa lo describió así: parece una celda: angosto, estrecho, con un catre tan frágil que se diría de niño, un pequeño estante atiborrado de libros anglosajones” (pág 155 de la guía de Abós).

Para los amantes del gran maestro es ineludible una parada en la Plaza San Martín, Abós revela algunos detalles muy borgianos de ese porteñísimo lugar: en uno de los canteros está enterrado Beppo, el gato que acompañó a Borges en los últimos años. Además, agrega Abós fue bajo sus árboles donde el gran escritor “fue elaborando mentalmente sus poemas de la madurez y la ancianidad, transidos por el dolor y las premoniciones”. 

Buenos Aires Literaria

Eternautas (www.eternautas.com) es una empresa de turismo cultural dirigida por historiadores (de la Universidad de Buenos Aires), que organiza paseos culturales. Entre los más destacados, se encuentra “Buenos Aires Literaria”, un recorrido diseñado para los amantes de la literatura. La salida, guiada por licenciados en Letras se centra en dos grupos de escritores que aparecieron en los años '20, que tomaban sus nombres de las calles donde solían reunirse: Florida el más aristocrático, moderno e internacional; y Boedo el más popular y arrabalero. En el recorrido se visitan los lugares vinculados con las actividades de estos grupos. Se recuerdan anécdotas y se leen textos y poemas de Borges, Girondo, Marechal, Barletta, González Tuñón y Arlt entre otros.

Florida. Los referentes de este grupo fueron Borges y Girondo, que en mayo de 1924 fundaron la revista “Martín Fierro”. Este grupo se reunía en la confitería Richmond (Florida 468, donde inicia el recorrido de Eternautas), y si bien representaban la vanguardia estética eran conservadores política e ideológicamente. El grupo Florida creció paralelamente a fenómenos similares en otras latitudes del mundo (tanto en Europa como en el resto de nuestro continente), pero en todos los demás casos la ruptura estética coincidía con la renovación de ideas.

Boedo. En nuestra Ciudad fue el grupo Boedo quien encarnó las ideas revolucionarias, anarquistas, obreras (aunque no respondían orgánicamente a ningún partido político) pero su producción fue conservadora, poco creativa, literariamente pobre. Su mérito fue sacar el arte a la calle, acercarlo a los obreros por medio de talleres de pintura, literatura, escultura. Para este grupo, a diferencia del de Florida, la literatura tenía una función pedagógica: enseñar al proletariado que estaba siendo explotado. Este segundo grupo se reunía en varios bares de la calle Boedo y sus alrededores: Margot, Biarritz, El aeroplano, entre otros (todos estos puntos son recorridos por el circuito “Buenos Aires Literaria”). El referente fue José González Castillo. Este barrio no sólo se vinculaba a la literatura social sino también al fútbol y el tango, como desprendimiento de este grupo surgiría Homero Manzi, poeta-tanguero, un mito porteño.

A mitad de camino. Luego de recorrer lugares claves de la vida de ambos grupos y detenerse especialmente en Palermo y en Borges, con la lectura de sus poemas y de algunos de Girondo, y párrafos de los manifiestos del grupo Boedo, el recorrido se dirige a La Boca para referirse a un tercer grupo de escritores argentinos, que representarían una síntesis de Florida y Boedo. Son escritores comprometidos con lo popular pero desde una producción literaria vanguardista, renovadora. Avos lo explica en su excelente guía literaria: “... las historia literaria recoge una versión esquemática de la pugna, poniendo a escritores sociales y revolucionarios de Boedo refinados vanguardistas y aristocratizantes de Florida. En una Buenos Aires que aún no había alcanzado la dimensión de megaciudad, los jóvenes letraheridos usaban cualquier excusa para llamar la atención (estrategias mediáticas diríamos hoy); en realidad, todos se conocían, algunos se odiaban y otros se querían como sucede en todas las capillas literarias del mundo. No es que no hubiera enfrentamiento (y algunos del bando de Boedo como Elías Castelnuovo lo reivindicaron siempre) pero la filiación de otros, como Roberto Arlt o Raúl González Tuñón, fue siempre incierta”. Y justamente son estos dos escritores que el circuito señala como síntesis. Allí en la Boca, a la que ambos dedicaron largos poemas y escritos, a sus paisajes y sus trabajadores, allí mirando el río termina el recorrido.  


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