Las revistas literarias, espacios de confrontación
cultural
EL CASO DE “NOSOTROS”
Por Andrea
Delfini
Revista literaria de gran importancia en la historia de cultural de
nuestro país. Nació en 1907 fundada por Alfredo Bianchi y Roberto
Giusti. Albergó a destacados escritores, ente ellos Enrique Banchs
Introducción
Hacia fines del
siglo XIX comienzan a circular en nuestro país una serie de revistas
que tienden a adoptar los modelos franceses. El origen de dichas
publicaciones puede rastrearse en el fenómeno “modernista” o bien
“como resultado del proceso de transformación cultural iniciado por
la generación del ‘80” (1)
En 1894, Rubén
Darío y Ricardo Jaimes Freyre fundan la “Revista de América”; en
1898 “El mercurio de América” verá la luz bajo la dirección de Díaz
Romero. Ambas recuperan toda la gama estética e ideológica de lo más
novedoso del modernismo y de la segunda ola romántica; el
positivismo y algunos atisbos de “exploraciones anarquistas”(2) o “
la formulación precursora de un esperanzado continentalismo cultural
que busca sus raíces y voz propia”. (3)
Nosotros
nace en 1907, fundada por Alfredo Bianchi y Roberto Giusti.
El corte que se
da la revista es evidentemente académico, ya que muchos de sus
colaboradores se formaron en la Facultad de Filosofía y Letras de la
Universidad de Buenos Aires.
Sus creadores
estaban “preocupados por la carencia de medios de difusión idóneos
que acogieran la marcha del quehacer cultural de la época” (4) Es
presentada, desde su primer número como una revista de jóvenes. Su
propuesta programática es la de “ tenerse apartado de todo lo burdo,
de todo lo vulgar, de todo lo manoseado”. (5) Se postula además como
no excluyente; el anhelo de sus directores es incluir en sus páginas
“ las viejas firmas con las nuevas ya conocidas y con aquellas de
los que surgen o han de surgir”. (6)
Entre sus
objetivos figuraba también, el de traspasar las fronteras de la
patria, publicando autores fundamentalmente sudamericanos.
Con respecto a
su posición acerca del lugar de lo literario – ideológico – poético,
en su primer año de vida la revista declara que “el momento es de
indecisión (...) (por lo cual) han preferido la tolerancia por todas
las opiniones a un exclusivismo sin sólidas bases”. (7)
Se define
además, por “su espíritu francamente americano, fundado sobre un
amplio y bien entendido nacionalismo.” (8)
En toda
exposición de principios y en el campo cultural de una época,
siempre existen tensiones que a la distancia, se leen con mayor
claridad.
En este caso,
llama la atención y me centro, con el fin de hacer un recorte, en
las publicaciones poéticas de la revista Nosotros. Las
inclusiones o exclusiones, a pesar de la supuesta apertura de la
revista, hablan de polémicas reflejadas en esta publicación, que
como todas, no está exenta de su entorno cultural, político e
ideológico.
Inicios de
NosotrosI
En los inicios
de Nosotros hay varias líneas poéticas que conviven.
El modernismo,
que surgiera en 1888 con la primera edición de “Azul” de Rubén
Darío, había cumplido un ciclo para 1907. Leopoldo Lugones,
representante local en esa época del movimiento, y su obra “Los
crepúsculos del jardín” sufren por parte de Giusti, en comentarios
anteriores, de cierta aprensión hacia su lectura. Según Giusti,
desde 1896 Lugones “se ha alzado sobre la monarquía poética y desde
entonces su avasalladora retórica ha dominado universalmente, con
mayor o menor vigor, sobre el verso y la prosa de los que han venido
después”. (9) Es notorio el tono ofensivo de la cita; podríamos
pensar que Giusti intenta con ese gesto, clausurar la lectura de
Lugones y destronarlo de su “monarquía poética”. Toda la época
modernista del autor es maltratada por Giusti, quien sólo lo
reivindica en su “Odas seculares” e “Historia de Sarmiento”, donde
alega que por fin “nos ha dado lecciones de belleza y energía que ya
le pedía para poder llamarlo maestro”. (10)
A raíz de la
afluencia inmigratoria iniciada en 1890, cambia notoriamente la
composición social de la ciudad. El cosmopolitismo, aportado por
dichas corrientes, de variados orígenes europeos, comienza a
tensionarse con una fuerte resistencia por parte del nacionalismo,
ideología que prosperó durante la primera década del siglo XX.
Ricardo Rojas,
principal exponente de esta tendencia, retoma el furor nacionalista
recuperando la perdida filiación con la cultura española, que había
sido desechada por los intelectuales de fines del siglo XIX, en pos
de otros modelos culturales europeos (Francia e Inglaterra)
El centenario va
a ser el escenario de esta cultura nacionalista: “Mayo como testigo
y motor de lo incumplido y de lo que estaba por hacer”. (11) Otro
representante de esta vertiente del nacionalismo cultural es Rafael
Obligado, en cuya casa funcionara “El Ateneo” institución que
abriera sus puertas en 1893 y tenía una postura muy definida: la
disidencia con el modernismo; profesa la modalidad nativista –
criollista, propia del nacionalismo cultural.
Otra vertiente
que durante la época adquiría fuerza era el “reformismo crítico” o
literatura de denuncia, para la cual la literatura fue un
instrumento de reforma social. El exponente de este modelo es
Roberto J. Payró, que junto a Ingenieros, fundara el socialismo en
nuestro país. No podemos dejar de mencionar que el nombre de la
revista fue tomado de una novela en preparación de Payró, cuyo
primer capítulo se publicó en el número inaugural de la revista.
Payró respetó a Darío pero no a sus seguidores.
Dado este
panorama poético, nos dedicaremos a revisar las publicaciones
poéticas de la primera época de Nosotros (Agosto de 1907 –
Febrero de 1910), en total, 26 números correspondientes a dicho
período. Nosotros fue una publicación de larga data, pero con
algunas interrupciones y cambios de dirección.
El mosaico de la
literatura de la época muestra personalidades singulares,
solitarias, difíciles de incluir en un grupo o tendencia,
irreducible a características comunes. Almafuerte es la prueba
contundente de ellos por su personalidad original y agresiva;
escribió, vivió y luchó desde un individualismo indoblegable. El
juicio de sus contemporáneos, bajo la voz de Ricardo Rojas, lo
declara: “hombre de pasiones violentas y militantes, despertó a su
paso por el mundo, como todos los apasionados, odios y amores que lo
han seguido más allá de la tumba”. (12)
Juan Mas y Pi
escribe para el primer número de la revista un artículo titulado
“Almafuerte” en donde reivindica al poeta, no por sus acertadas
creaciones, en lo referente al estilo, métrica o ritmo sino “en la
idea hecha carne, ya aplicada, acción antes de verbo, como el rayo
es luz antes de sonido” (13); hermosa y elegante metáfora para
valuar lo que se incluye o excluye del campo poético. Este sentido
homenaje plasma la presencia de Almafuerte en las páginas de la
revista, si bien no aparecerán publicados poemas del autor, el gesto
del homenaje lo hace presente. Lo incluye como exponente válido en
el contexto cultural.

Banchs, el favorito
Enrique Banchs
realiza su iniciación literaria a través de Nosotros. Fue un
descubrimiento de Bianchi, en la biblioteca del diario “la Prensa”;
Banchs atendía correspondencia del director del diario en ese
entonces, Ezequiel Paz. De modo que cuando en 1907 aparece el número
1, no podía estar ausente ese “talento en flor”. En esta primera
publicación aparecen cuatro sonetos del autor, que coinciden con la
aparición de su primera obra “Las barcas”. Según Battistessa (14) en
“Las barcas” Banchs contiene elementos modernistas que irán
decreciendo en los próximos libros. Todo poeta de su generación tuvo
contacto con Darío y sus resabios, pero Banchs, gran olvidado de
nuestras letras, se aleja del modernismo hacia un tono poético
intimista.
Nosotros
acompaña a Banchs a lo largo de su itinerario poético. Este autor
tan particular no tuvo quizás la vigencia y la lectura de sus
contemporáneos, pero para quien gusta de la poesía de tono
intimista, es digno de recomendar. Escribe solamente cuatro obras en
su vida: “Las Barcas” (1907; “El libro de los elogios” (1908); “El
cascabel del Halcón” (1909); “La urna” (1911).
Luego, una gran
pérdida, lo recluye en un silencio y no vuelve a publicar. En su
obra poética figuran otros poemas no publicados en libro entre 1907
– 1955, aparecidos en diarios y revistas.
Evaristo
Carriego es publicado escasamente por Nosotros, respetado y
homenajeado, sin embargo, aunque criticado por su carencia de
cambios estéticos a través de los años. En 1908 publica “Misas
herejes”, obra que desde su título plantea una paradoja; posee ecos
del satanismo de moda de raíz baudeleriana; de gran influencia
lugoniana, sobre todo en su segunda parte “Ofertorios galantes” que
alude al exotismo del espacio y el medio social: las mujeres de esta
zona del texto son aristócratas. Lo sórdido, lo negativo de ciertas
realidades van a ser incorporados a través de una nueva forma
poética, la del barrio y la cosa menuda. Este será el Carriego que
trasciende y se hace cliché, más emparentado con el tango y sus
personajes marginales.
Lugones no era
un poeta grato a la revista Nosotros. Nunca, al menos durante
esta primera época, aparece un texto suyo publicado. Giusti, en el
número 22 – 23 (julio – agosto 1909), presenta una crítica a
propósito de “Lunario sentimental”. Las ideas vertidas en este
trabajo son poco estimulantes. Lo acusa de no poseer personalidad
literaria, ni una producción con unidad: “a través de ella se ve al
autor empeñado en la estéril labor de aparecer siempre distinto,
siempre nuevo de libro en libro, como cifrando su principal aptitud
en revestirse a capricho de sucesivas personalidades artificiales”.
Afirma que “Lunario sentimental es el libro más desconcertante que
han producido hasta la fecha las letras argentinas”. Lo niega como
representante del modernismo argentino: “Lugones no puede ni debe
ser maestro. Con más justo título merecen serlo Darío y José E.
Rodó”
Otro argumento
posible para desestimar la tarea de Lugones y que aparece el Manuel
Gálvez (asiduo colaborador de Nosotros) es el concepto de
nacionalismo, tan caro a Gálvez y a su entorno. En “Amigos y
maestros de mi juventud”, Gálvez dedica un capítulo a Lugones
titulado “Desencuentros con Lugones”. Según sostiene, el prestigio
de Lugones, no es tan alto como trascendió posteriormente: “A
Lugones lo admiraban algunos profesores normales, algunos masones y
algunos liberales (...) eran pocos, muy pocos”.(15)
Frente a esto,
en el capítulo del mismo libro “Mi generación” Rojas es propuesto
como una figura indiscutible de la cultura por haber revelado, a
través de su obra “La restauración nacionalista”, los valores de la
argentinidad.
Si bien esta
generación fue heredera del modernismo cosmopolita, “admirábamos y
queríamos a Rubén (... ) lo juzgábamos con libertad de espíritu. La
materia de sus versos no nos entusiasmaba. Carecíamos de fervor
hacia las princesas, las marquesas versallescas y la Grecia de
tercera manos que nos evocan el maestro y sus discípulos
inmediatos.” (16)
Lugones, para
esta misma opinión no era nacionalista, ya que “todo nacionalismo, a
lo menos ideológicamente, aspira a ser un movimiento popular de
grandes masas, y no un movimiento de minorías, dirigido por
militares, aunque estos militares tengan ideales y sentimientos
nacionalistas.” (17)
Argumentos y
razones suficientes para no haberlo incluido entre las publicaciones
poética, y a la hora de la crítica, haber sido devastadores.
Cabe señalar
para finalizar, que este trabajo no pretende recoger todas las
publicaciones poéticas, ya que excedería sus límites.
Lo que se quiso
vislumbrar es que la apertura de la propuesta original de
Nosotros, no fue tal en la práctica, ya que las reservas de los
editores existieron, otorgando considerable espacio a numerosos
autores, en detrimento de otros. A la distancia, lo interesante de
esta lectura es poder reproducir el campo cultural y literario que
preparaba el centenario de nuestro país.
Citas
Bibliográficas:
(1)
Jorge B. Rivera, el periodismo cultural, Pág. 58
(2)
Id. (1)
(3)
Id (1)
(4)
Ulla Noemí, La Revista Nosotros, Nota Preliminar
(5)
Prólogo nº 1
(6)
Id. (5)
(7)
Prólogo al 1º año de la revista
(8)
Id. (7)
(9)
Giusti, “Nuestros poetas jóvenes”
(10)
Id. (9)
(11)
Vitagliano M. Paul Groussac y Ricardo Rojas o el lugar de
los intelectuales, Pág. 70
(12)
En Historia de la literatura argentina, Bs. As. , C.E.A.L.,
1968
(13)
Nos. , Año 1 nº 1.
(14)
Battistessa, “La poesía de Enrique Banchs”
(15)
Gálvez, “Amigos y maestros de mi juventud” Pág. 201
(16)
Gálvez, Op. Cit., Pág. 41
(17)
Id. Pág. 208
Obras consultadas
-
Banchs Enrique. Obra poética, Buenos Aires, Academia
Argentina de Letras
-
Bianchi, Alfredo. Veinticinco años de vida intelectual argentina.
Historia sintética de la revista “Nosotros”. Buenos
Aires, 1932
-
Gálvez Manuel, Amigos y maestros de mi juventud. Buenos
Aires. Hachette, 1961
-
Giusti Roberto “Veinte años de vida literaria” en Crítica
y polémica, cuarta serie, Buenos Aires, Nosotros, 1930.
-
Giusti Roberto, Nuestros poetas jóvenes,, Buenos Aires.
Nosotros. 1911.
-
Historia de la
Literatura argentina,
Buenos Aires, C.E.A.L., 1968, Tomo 2 “El desarrollo”
-
Nosotros,
Revista de Literatura, Historia, Arte, Filosofía. Directores: E.
Bianchi y R. Giusti. Buenos Aires, 1907 – 1912.
-
Rivera Jorge, El escritor y la industria cultural, Buenos
Aires, Atuel, 1998
-
Ulla Noemí. La revista “Nosotros”, Buenos Aires. Galerna.
1969.
-
Vitagliano Jorge, Paul Groussac y Ricardo Rojas o el lugar de los
intelectuales, en Historias de la crítica literaria en la
Argentina, Nicolás Rosa (Editor)